San Sebastián, Anoeta, 18 de enero de 2026 | Redacción: Rafa Nández | Hay noches en las que, por mucho que corras, por mucho que presiones y por muchas veces que metas el balón en la red, parece que el guion ya está escrito en un despacho o en una sala de VOR en Las Rozas.
Lo que vivimos este domingo 18 de enero de 2026 en San Sebastián no fue solo una derrota; fue un ejercicio de frustración absoluta provocado por dos nombres que ya son «viejos conocidos» del barcelonismo: Jesús Gil Manzano en el césped y Carlos del Cerro Grande a los mandos del VAR.
Hansi Flick, un hombre que suele ser la calma personificada, terminó el partido con una sonrisa irónica y una frase que resume el sentir de todo el club: «Todo el mundo lo ha visto, en la tele y en el césped». Y es que, para perder en Anoeta, el Barça tuvo que marcar tres veces y que ninguna subiera al marcador. De locos.
El VAR «semiautomático» y el fantasma de Lamine Yamal
La jugada que bien podría marcar esta Liga ocurrió en el minuto 27. Lamine Yamal, que es luz pura en este equipo, mandó el balón a la red tras una jugada embarullada. Gil Manzano dio el gol, pero entonces apareció la sombra de Del Cerro Grande desde Las Rozas. Tras varios minutos de tensión, el gol fue anulado por un fuera de juego milimétrico que, tras ver las líneas, nadie en su sano juicio puede asegurar.

A todos nos vino a la cabeza el famoso «pie de Lewandowski» de la temporada pasada en este mismo estadio. Curiosamente, el responsable del VAR era el mismo. Parece que a Del Cerro Grande le gusta jugar a los arquitectos con escuadra y cartabón cuando se trata de anular goles azulgranas en San Sebastián. La imagen del semiautomático dejó más dudas que certezas: ¿era el pie de Lamine o el del defensa de la Real? Otra vez, el beneficio de la duda nunca cae del lado culé.
Tres goles anulados y un penalti que «desapareció»
Pero no fue solo Lamine. Antes, Fermín vio cómo le anulaban un tanto por una falta previa de Dani Olmo sobre Kubo que Gil Manzano, a tres metros, no pitó en directo, pero que el VAR rescató con pinzas. Y para rematar la primera parte, un penalti sobre Lamine, que ya estaba señalado, fue corregido nuevamente por un fuera de juego previo, en este nada que decir. El fuera de juego previo era claro.
En total, cuatro intervenciones del VAR en 45 minutos. Un récord absoluto que rompía el ritmo de cualquier equipo y que, curiosamente, siempre perjudicaba al mismo. El Barça de Flick intentó rebelarse contra los elementos, estrellando hasta cuatro balones en la madera y encontrándose con un Álex Remiro en modo estelar, pero luchar contra el portero y contra el silbato a la vez es una misión imposible.
La «rajada» de Frenkie de Jong: «Te mira con superioridad»
Si el arbitraje fue técnicamente cuestionable, la actitud de Gil Manzano fue, para muchos jugadores, lo más frustrante. Frenkie de Jong, que hoy ejerció como capitán, no pudo morderse la lengua al acabar el encuentro, además Flick después le dio la razón «Frenkie tiene razón pero no quiero hablar de este tío»
«No puedes ni hablar con él. Le vas a comentar algo de forma calmada y te mira con una cara de ‘soy más que tú’, con una superioridad que desespera. Es frustrante porque no hay comunicación posible», confesó el holandés.
No es la primera vez que Gil Manzano tiene este tipo de roces con el vestuario del Barça. Su historial de expulsiones y polémicas con nuestras estrellas daría para un libro, y lo de anoche solo fue un capítulo más de una relación que parece rota sin remedio.
¿Hacia dónde va LaLiga? Solo un punto de diferencia con el Real Madrid

Con esta derrota, el Real Madrid se coloca a un solo punto y la sensación de que «hay liga» se ha forzado de la manera más artificial posible. El Barça fue mejor, generó ocasiones de sobra para golear, pero se topó con una Real Sociedad que aprovechó su única oportunidad clara y un arbitraje que le quitó tres.
Flick tiene razón al no querer gastar energía en los árbitros —porque al final, el CTA se protege entre ellos—, pero desde Culerada News no podemos mirar hacia otro lado. Lo de ayer en Anoeta no fue un error puntual; fue un arbitraje que, entre el VAR de Del Cerro y la soberbia de Gil Manzano, terminó por decidir un partido que el Barça había ganado en el campo.
Toca lamerse las heridas, recuperar a los tocados y entender que, para ganar esta Liga, a este Barça no le basta con ser mejor que el rival; va a tener que ser mucho mejor que el VAR.
¿Qué opinas del gol anulado a Lamine? ¿Crees que hay una campaña para apretar la Liga o fue simplemente mala suerte con el arbitraje?