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¡Reinas de Castellón! El Barça resiste, Alexia sentencia y la sexta Supercopa ya está en el saco

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Castellón, 24 de enero de 2026 | Redacción Rafa Nández | Hay victorias que se celebran con una sonrisa de suficiencia y otras, como la de hace unos minutos en el Estadio Municipal de Castalia, que se saborean con el alivio de quien sabe que ha sudado sangre para mantener su trono. El FC Barcelona Femení se ha proclamado supercampeón de España por sexta vez (la quinta consecutiva, que se dice pronto) tras derrotar al Real Madrid por 2-0. Pero que no os engañe el marcador: hoy en Castellón hemos visto una de las finales más ajustadas y vibrantes de los últimos años.

Las de Pere Romeu llegaban con el cartel de favoritas, pero el Madrid de Pau Quesada salió al césped de Castalia con la lección muy bien aprendida. Fue un partido de pico y pala, de esos donde la pizarra y la paciencia valen más que el talento puro. Al final, el ADN ganador de este equipo volvió a imponerse, demostrando que incluso cuando el rival te mira a los ojos, el Barça siempre tiene una marcha más en el cargador.

Esmee Brugts: Un testarazo de oro para abrir la lata

El partido arrancó con el Barça mandando, pero con un Madrid muy ordenado que no dejaba ni un centímetro de aire a Alexia Putellas en la creación. Las blancas, resguardadas por una Misa Rodríguez que hoy ha rozado la perfección, repelían cada intento azulgrana con una intensidad que hacía presagiar una tarde larga.

Sin embargo, en el minuto 28, la pizarra de Romeu dio sus frutos. Mapi León, que tiene un guante en el pie izquierdo, puso un córner con «música» al primer palo. Allí apareció la neerlandesa Esmee Brugts, que se elevó sobre toda la defensa blanca para conectar un cabezazo inapelable que entró como un obús. ¡1-0! El gol liberó tensiones, pero el Madrid no se descompuso.

De hecho, estuvimos a punto de irnos al descanso con el empate si no llega a ser porque el trallazo de Sara Däbritz en el tiempo de descuento se estrelló violentamente contra el larguero de Cata Coll. Respiramos hondo, pero sabíamos que la segunda parte sería una guerra.

Tensión, VAR y el regreso de la Reina

La reanudación fue un ejercicio de nervios. El Barça controlaba la posesión, pero el Madrid salía a la contra con una Linda Caicedo eléctrica que nos puso los pelos de punta en más de una ocasión. Fue entonces cuando apareció la figura de Irene Paredes para achicar agua y de Ona Batlle, que le ganó un duelo individual a la colombiana que medio estadio ya cantaba como gol.

La polémica ‘ficticia’ llegó en el minuto 75, cuando el VAR tuvo que revisar una posible mano de Irene Paredes dentro del área tras un centro de Athenea. Fueron minutos de silencio sepulcral en Castellón, con la sensación de que el empate estaba a un paso, pero la colegiada consideró que el balón golpeó en el abdomen y el juego continuó. El susto nos activó.

Y en el descuento, con el Madrid volcado y el corazón en un puño, llegó el momento que todos esperábamos. Alexia Putellas, que había entrado en la segunda parte para poner orden, fue derribada dentro del área tras un recorte seco. Penalti. La capitana, con la calma de quien ha ganado dos Balones de Oro, engañó a Misa y puso el 2-0 definitivo. El gol de la sentencia, el gol de la tranquilidad, el gol de «la Reina».

Un ciclo eterno que no conoce fronteras

¡Reinas de Castellón! El Barça resiste, Alexia sentencia y la sexta Supercopa ya está en el saco

Por la redacción de Culerada News

Hay victorias que se celebran con una sonrisa de suficiencia y otras, como la de hace unos minutos en el Estadio Municipal de Castalia, que se saborean con el alivio de quien sabe que ha sudado sangre para mantener su trono. El FC Barcelona Femení se ha proclamado supercampeón de España por sexta vez (la quinta consecutiva, que se dice pronto) tras derrotar al Real Madrid por 2-0. Pero que no os engañe el marcador: hoy en Castellón hemos visto una de las finales más ajustadas y vibrantes de los últimos años.

Las de Pere Romeu llegaban con el cartel de favoritas, pero el Madrid de Pau Quesada salió al césped de Castalia con la lección muy bien aprendida. Fue un partido de pico y pala, de esos donde la pizarra y la paciencia valen más que el talento puro. Al final, el ADN ganador de este equipo volvió a imponerse, demostrando que incluso cuando el rival te mira a los ojos, el Barça siempre tiene una marcha más en el cargador.


Esmee Brugts: Un testarazo de oro para abrir la lata

El partido arrancó con el Barça mandando, pero con un Madrid muy ordenado que no dejaba ni un centímetro de aire a Aitana Bonmatí. Las blancas, resguardadas por una Misa Rodríguez que hoy ha rozado la perfección, repelían cada intento azulgrana con una intensidad que hacía presagiar una tarde larga.

Sin embargo, en el minuto 28, la pizarra de Romeu dio sus frutos. Mapi León, que tiene un guante en el pie izquierdo, puso un córner con «música» al primer palo. Allí apareció la neerlandesa Esmee Brugts, que se elevó sobre toda la defensa blanca para conectar un cabezazo inapelable que entró como un obús. ¡1-0! El gol liberó tensiones, pero el Madrid no se descompuso. De hecho, estuvimos a punto de irnos al descanso con el empate si no llega a ser porque el trallazo de Sara Däbritz en el tiempo de descuento se estrelló violentamente contra el larguero de Cata Coll. Respiramos hondo, pero sabíamos que la segunda parte sería una guerra.


Tensión, VAR y el regreso de la Reina

La reanudación fue un ejercicio de nervios. El Barça controlaba la posesión, pero el Madrid salía a la contra con una Linda Caicedo eléctrica que nos puso los pelos de punta en más de una ocasión. Fue entonces cuando apareció la figura de Irene Paredes para achicar agua y de Ona Batlle, que le ganó un duelo individual a la colombiana que medio estadio ya cantaba como gol.

La polémica llegó en el minuto 75, cuando el VAR tuvo que revisar una posible mano de Irene Paredes dentro del área tras un centro de Athenea. Fueron minutos de silencio sepulcral en Castellón, con la sensación de que el empate estaba a un paso, pero la colegiada consideró que el balón golpeó en el abdomen y el juego continuó. El susto nos activó.

Y en el descuento, con el Madrid volcado y el corazón en un puño, llegó el momento que todos esperábamos. Alexia Putellas, que había entrado en la segunda parte para poner orden, fue derribada dentro del área tras un recorte seco. Penalti. La capitana, con la calma de quien ha ganado dos Balones de Oro, engañó a Misa y puso el 2-0 definitivo. El gol de la sentencia, el gol de la tranquilidad, el gol de «la Reina».


Un ciclo eterno que no conoce fronteras

Con el pitido final, Castellón se tiñó de azulgrana. 12.593 espectadores fueron testigos de cómo este equipo sigue haciendo historia. No es solo ganar, es saber sufrir cuando las piernas pesan y el rival te exige el máximo.

Este título tiene un valor especial porque confirma que, aunque la distancia se estreche, el Barça sigue teniendo ese instinto competitivo que le separa del resto. El Madrid ha mejorado, sí, pero hoy se ha vuelto a marchar de vacío ante un equipo que ya forma parte de la leyenda del deporte español.

Claves del partido:


La Supercopa ya está de camino a las vitrinas de Barcelona. Es el primer paso de un 2026 que promete ser histórico. Ahora toca celebrar, descansar y seguir disfrutando de este grupo de jugadoras que no tienen techo.

¡Visca el Barça y felicidades, Supercampeonas!

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